Sus ingresos semanales se han reducido en más del 50 por ciento, y cada vez que se sienta frente al volante de su Dodge Caravan es sólo para ir desde su casa en Lake Worth hasta el salón de belleza donde trabaja en Dixie Highway.
"Antes llenaba el carro con 20 dólares. Ahora es con 70. No se puede", dijo Neysi Batista, una cosmetóloga cubana y empleada del salón de belleza Ser-Zu-Yo Inc.
Batista llevaba a casa unos 800 dólares semanales, incluyendo propinas por su trabajo, antes de la crisis económica. Ahora gana unos 350 dólares, y dice que no es suficiente para sostener el hogar que comparte con su hijo de 11 años, su esposo y su suegra. El cambio ha venido mayormente por los cambios en la clientela.
"Las personas que venían a limpiarse los recortes cada ocho días ahora vienen cada cuatro semanas. Las personas se están limitando en la belleza", dijo Batista, quien dice que lo que más ha sufrido en el mundo de la cosmetología son los tratamientos más caros como el tinte del cabello.
Antes, Batista tenía una lista de citas, y ahora "siempre trabajo con la expectativa de que venga la gente caminando para atenderlas".
Yovana Alvarez, dueña de Ser-Zu-Yo Inc., dice que los ingresos económicos de su salón han disminuido en un 50 por ciento, y que los servicios que actualmente ofrecen sólo ayudan para mantener abierto el local. A partir del lunes, el salón cerrará los martes y jueves para ahorrar electricidad.
"Aquí hace más de un año que no piden un facial. La gente no tiene dinero para esos lujos", dijo Alvarez.