En Havana Restaurant, el arroz y los frijoles se compraban una vez por semana, al igual que los diferentes cortes de carne. Pero el aumento en los precios ha obligado al dueño Rafael Pérez a comprar el arroz en grandes cantidades, o unas 12.000 libras a la vez, un ahorro de 20 dólares.
"El arroz ha subido en un 300 por ciento. Pero lo he tenido que hacer (ajustes en las compras) para no aumentar los precios, para mantener nuestras porciones y la misma calidad", dijo Pérez, quien se une a los negocios de comida a nivel local y nacional que sufren el impacto económico al tener menos personas saliendo a comer.
Los ajustes no han sido solamente dentro de la cocina en Havana. Según Pérez, de 48 años, los clientes que antes se comían un churrasco a 16,99 dólares en el comedor ahora comen un sándwich cubano en la ventana en la esquina de Forest Hill Boulevard y Dixie Highway. Algunos dicen que comen en Havana Restaurant porque les sobra comida para llevar a casa y así comen más por el precio de uno.
"Ha sido muy difícil para todos. Me dan escalofríos", dijo Pérez, quien confiesa que no está ganando tanto dinero por plato como hace un año, y que hasta el café y el arroz han aumentado de precio.
Los costos elevados de alimentos, al igual que nuevas tarifas que las compañías distribuidoras de comida le cobran a los restaurantes, han obligado a Pérez a hacer sus propios ajustes en casa.
"Antes íbamos a restaurantes cinco estrellas, donde tienen buena carne, dos o tres veces por semana. Tuvimos que cortar eso", dijo Pérez, quien también ha cambiado los viajes a Las Bahamas en su bote de 40 pies por excursiones de fin de semana a Peanut Island.
Los viajes a Orlando y Sarasota en su Ford Excursion también han pasado a segundo plano.
"Yo creo que es más barato tomar un vuelo", concluyó Pérez.