Friday, August 25, 2006
|
Los jóvenes que estudian para obtener su diploma de secundaria en el Life Skills Center de Delray Beach tienen la ayuda de una especialista de empleo.
"Para graduarse, (los alumnos) tienen que demostrar que han trabajado un mínimo de 90 días durante el tiempo que han estado inscritos en la escuela", explicó Nelvis Alvarez, de 33 años, licenciada en sociología por la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas, Venezuela, donde nació.
"Life Skills incorpora un revolucionario sistema de enseñanza basado en la tecnología computarizada interactiva", dijo Alvarez, que llegó a su actual trabajo trasladada de Colorado, donde empezó a trabajar para Life Skills Centers en el 2003. "Se trata de una enseñanza individualizada, en la que cada alumno avanza a su propio ritmo. La principal característica de la mayoría de ellos es que no se adapta al sistema público de educación, pero no necesariamente en un sentido negativo".
Cuenta que muchos alumnos simplemente no aguantan ocho horas sentados en una clase, y en Life Skills, sólo pasan cuatro horas diarias en el centro. Otros tienen problemas de disciplina, o deben emplear la mayor parte de su tiempo ganando un sueldo, y algunos simplemente han dejado el sistema público de enseñanza porque iban demasiado atrasados; en algunos casos es porque la clase era lenta para ellos.
"En un salón de nuestro centro puede haber unos 30 puestos de aprendizaje, todos con una computadora. Hay varios maestros en la sala, que están continuamente monitorizando lo que ocurre, y están siempre a la disposición de cada alumno. Cada estudiante tiene un mapa de asignaturas, y puede avanzar a su ritmo. Tiene que dominar al menos el 70 por ciento de la lección antes de poder avanzar a la siguiente", explicó Alvarez.
Los alumnos tienen 15 minutos de receso, que toman todos juntos. Según Alvarez, este sistema personalizado e interactivo reduce los problemas de disciplina, ya que el contacto humano entre alumnos o entre alumnos y profesores es más intenso que en las escuelas normales.
"Hay una mezcla étnica muy variada en los centros de Delray, incluyendo afroamericanos, haitianos, hispanos y caucasianos. Algunos tienen problemas de adaptación cultural, o del idioma, o dificultades económicas, y tienen que terminar de estudiar más deprisa de lo que permite el sistema escolar tradicional".
Alvarez escucha a los alumnos y muestra empatía, ya que ella misma sabe lo difícil que es adaptarse a una cultura nueva y tener que aprender el idioma, sus leyes y todo un sistema que al recién llegado le es ajeno.
Hija de Celia y Evulo, Alvarez tiene dos hermanos, Alex, de 24 años, que vive en Grecia, y Erick, de 30 años, con el que vino a los Estados Unidos, cuando ella tenía 22 años y él 19.
"El motivo de ir a Colorado fue que mi hermano tenía allá un amigo, y representó para nosotros el puente para buscar nuevas oportunidades, que nuestro país en aquel momento no nos ofrecía. El comienzo para mí no fue fácil. Tomé cursos de inglés en Denver Community College, durante seis meses que complementaron mis nociones básicas del idioma, que adquirí en Venezuela, pero yo era muy tímida y me costó soltarme hablando", recordó Álvarez.
Dos años después, consiguió que la contrataran como secretaria en Greater Educational Opportunities Foundation, pero terminó siendo Community Outreach Liasion, sirviendo de enlace entre las familias de bajos recursos, que no hablaban inglés como primer idioma, con los legisladores del capitolio en Denver para pedir mejoras y alternativas educativas.
En tres años de trabajo, Alvarez obtuvo varios ascensos dentro de la compañía, y además le ofrecieron un programa de televisión llamado Comunidad al Día, en Denver Community Television, que ella misma produjo y presentó dos veces al mes, durante varios años, sin cobrar por ello.
"Dediqué el programa de televisión a los inmigrantes, y recopilaba y ofrecía todo tipo de información para ellos. Siempre procuraba que una persona de carne y hueso de la organización que fuera, que les podía ayudar con un tema determinado, hablara en el programa. Abordaba desde dónde dormir cuando no tenían casa, a dónde acudir para una emergencia médica, o para tratar la inestabilidad mental que se produce en la adaptación a una nueva cultura, o a la forma de criar a los hijos", señaló.
En su afán de ayudarse a prosperar en este país, Alvarez se dedicó a ayudar a los demás, mediante trabajos de voluntariado y asistiendo a cursos de liderazgo.
"Colaboré con Manos de Esperanza, una asociación de apoyo para mujeres que necesitaban ayuda, ya fuera por malos tratos o simplemente porque no se adaptaban a la cultura americana. También trabajé de voluntaria para procurar sacar adelante el 21st Century Charter Middle School. El trabajo de voluntariado me ha ayudado a ver que siempre hay personas que tienen más problemas que (uno mismo)".
Hace un año, debido a que su hermano Erick vivía en la Florida, y a que Life Skills Centers iba a abrir nuevos centros acá, Álvarez aceptó una oferta de traslado a Delray Beach.
"Todavía no he tenido la oportunidad de saborear la Florida, pero ha sido porque he estado muy ocupada en algo que me gusta hacer", concluyó.