Friday, December 29, 2006
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Pilar Greto, psicóloga colombiana, de 33 años, afirma que con una buena educación académica, cualquiera se puede abrir paso en la vida.
Cuando terminó su secundaria, Greto, hija de Armando y María Helena, se vino a los Estados Unidos, ya que una amiga de sus padres vivía en la Florida.
"Recuerdo que mi infancia fue muy feliz, pero yo sabía que en Colombia era muy caro ir a la universidad, y mi meta siempre fue venirme acá a estudiar una carrera universitaria", contó Greto, quien tiene una hermana, Sandra, de 35 años, que vive en Colombia.
Su primera estancia fue en West Palm Beach, acompañada de sus padres, quienes se quedaron el tiempo necesario para comprarle a Greto un auto, y dejarla instalada con los amigos de la familia.
Cursó estudios en la escuela superior y a los 20 años se matriculó en un programa de inglés como segunda lengua. Comenzó a prepararse para el General Equivalency Diploma, que permite acceder a la universidad.
Greto estudió psicología en Palm Beach Community College, y luego se transfirió a Florida Atlantic University, donde obtuvo su título universitario en psicología.
"Fue dificilísimo al principio. El inglés no es mi idioma materno, y tenía que leer y estudiar todo dos o tres veces para comprenderlo. También me costó encontrar trabajo para mantenerme, por no dominar el inglés. Limpié casas, oficinas y trabajé en restaurantes. Eso no es fácil cuando en tu propio país tuviste gente en casa que lo hacía por ti".
Conoció a su esposo, Michael, de origen italiano, en el 2000 en la universidad cuando ambos estudiaban. Se casaron al año siguiente y vivieron primero en Boynton Beach y luego en Boca Ratón.
"Mis papás y Michael siempre me ayudaron financieramente, lo cual les agradezco mucho", declaró.
El esposo de Greto tiene una oficina de gestión de hipotecas y de bienes raíces en Boca Ratón, y planifica abrir una sucursal en Vero Beach, donde ella le ayudará a gestionar, ocupándose de los clientes hispanos.
Cuando se casó, Greto comenzó a estudiar para obtener su maestría en psicología, pero quedó embarazada, e interrumpió sus estudios. Entretanto, trabajó como gerente de casos para una agencia de psicólogos.
"Lo que más me gustó fue poder ayudar a familias, sobre todo a niños sin recursos a encontrar la ayuda que necesitaban. Los visitaba en la escuela, hablaba con los profesores y les ayudaba a conseguir terapia psicológica, e incluso ropa", dijo Greto, agregando que los niños con los que ella trabajó tenían entre 5 y 18 años.
Cuando nació su hija, al principio decidió recortar su jornada laboral a tres días semanales, y trabajar desde casa los otros dos días.
"En mi cultura, si puedes quedarte en la casa con tus hijos, te quedas. No quería dejar a la niña en un jardín de infancia. Por el trabajo que yo he hecho, me di cuenta de que es muy difícil encontrar a alguien que quiera a tus hijos y que los trate como tú. Eso sí, mi esposo me ayudó mucho, y mi madre también".
Cuando su hija Gabriela cumplió 1 año, Greto decidió dejar de trabajar durante un tiempo para dedicarse a la niña, y también para retomar sus estudios.
"Lo he disfrutado al máximo. Ha sido genial compartir todo con ella, enseñarle todo desde el principio. Los niños son espejitos de lo que hacemos los padres. Es una satisfacción buenísima. A veces es duro también, pero tiene beneficios muy lindos", afirmó.
Durante el día, Greto cuidaba de su hija, y por las tardes, cuando su esposo volvía del trabajo, iba a clase en Nova Southeastern University, en Fort Lauderdale. Allí también hizo trabajo de voluntariado, ayudando a niños sin hogar, ya que el voluntariado era parte del currículo.
"Me gustó muchísimo poder hacer una diferencia en sus vidas, pero también era difícil encontrar a esos niños sin hogar, y conseguir que aceptaran nuestra ayuda".
Greto hizo de voluntaria con StandUp for Kids, una organización que ayuda a las personas sin hogar, hasta el semestre pasado, cuando la familia decidió mudarse a Vero Beach.
"(Mi hija) Gabriela estaba muy sola, y el Sur de Florida está cambiando mucho. Hay más tráfico y más crimen. Ahora vivo en un sitio más tranquilo y cerca de mis suegros".
Además de impartir clases de español gratis en la biblioteca de Vero Beach, Greto se dedicará a concluir la parte práctica requerida para obtener su maestría en psicología en un centro de abuso de substancias de West Palm Beach.
Su meta profesional es eventualmente abrir su propia práctica, aunque antes tendrá que trabajar por cuenta ajena durante dos años, como lo exige la ley.