Por ALEJANDRA CANCINO
La Palma
Viernes, 10 de abril del 2009
A las 9:30 de la mañana, Gabriel Ferrarotti ya había atendido 13 llamadas en la oficina de la organización sin fines de lucro Adopt-A-Family of the Palm Beaches Inc., donde trabaja como recepcionista.
Diez de las llamadas eran generales, dos eran de personas que necesitan ayuda económica y la última era sobre impuestos.
Generalmente, la organización recibe entre 200 a 300 llamadas al día, y la mayoría son de familias en crisis buscando que Adopt-A-Family las ayude a estabilizarse.
La organización ayuda a familias sin hogar o que están en riesgo de perder su hogar mediante programas que les proveen lo necesario para que salgan adelante, ya sea un apartamento, ayuda económica o psicológica o la combinación de estos y otros servicios.
Entre llamadas, Ferrarotti, de 33 años, se toma el tiempo de saludar a los clientes que tienen cita con los gerentes de casos.
"El es un amor de persona", dice Marba Gallo, cuya familia vive en uno de los apartamentos proporcionados por Adopt-A-Family.
"Si te nota que estás preocupado o triste, él siempre te aconseja".
Ferrarotti empezó a trabajar con Adopt-A-Family en el 2007 como encargado de mantenimiento. Luego de dos años, lo promovieron como intermediario entre la organización y la comunidad.
"Yo salía a la calle y hablaba con muchos inmigrantes ... les contaba (sobre) nuestros programas", dijo.
En noviembre del 2008, luego de casi siete meses en esa posición, lo transfirieron a recepcionista e intermediario estacionario por falta de fondos para mantener la otra posición, dijo Ferrarotti.
El cambio significa que Ferrarotti ya no sale a la calle a buscar gente que necesita ayuda. Pero él ve el cambio como un desafío. En cinco años, dice, se ve como alguien con más poder de ayuda, ya sea en su propia organización o en Adopt-A-Family. Específicamente, le gustaría organizar eventos para recaudar fondos o llegar a poder ayudar a una familia como un gerente de casos.
"Mi naturaleza me impide estar quieto en un lugar, sentir que no crezco", explicó.
Ferrarotti nació y se crió en La Plata, Argentina. Desde los 18 años hasta los 25, Ferrarotti estudió en La Universidad Nacional de La Plata. No sabía exactamente lo que quería hacer con su vida, así que tomó cursos de arqueología, mercadeo, diseño de interiores y arquitectura, entre otros.
En el 2000, vino a los Estados Unidos de vacaciones y decidió quedarse. En parte, dijo, le gustó la limpieza y la seguridad que sentía aquí.
"Me gustó el lugar y la diversidad que hay de gente", dijo.
A pesar de su buena disposición, esos primeros años fueron difíciles. Ferrarotti trabajó en una empresa de diseño de interiores por siete meses y luego en una compañía de limpieza por seis años. Durante ese tiempo, dijo que sentía dolor por no tener a su familia cerca y muchas veces cuestionó su decisión de haber dejado una carrera.
"Me sentía un esclavo de mis decisiones ... que vine, soy profesional y estoy limpiando", dijo. "Yo lo veía mal eso, y decía, 'pero tengo que pagar el derecho de piso' ".
Ferrarotti reconoce que al principio, le daba vergüenza pasar por CityPlace con todo su equipo de limpieza para llegar a uno de los locales que limpiaba, ya que algunos chicos se burlaban de él. Pero al pasar los meses, le dio orgullo el poder alquilar un apartamento, comprarse un auto, y en fin, mantenerse.
"Era mi esfuerzo, así que decía, '¿a qué le tengo que tener vergüenza?' ", dijo.
Durante los momentos más difíciles, recordaba los consejos que su abuela le dejó antes de morir.
"Siempre me decía, 'Cuando estés mal, aprende. Cuando tengas bronca o estés frustrado o estés enojado, lee un libro; hacé un curso' ".
La idea era que cuando la frustración o el enojo pasara, Ferrarotti no sólo se sentiría mejor, sino que tendría un conocimiento nuevo. Fue así como aprendió inglés.
"Compré libros y empecé a leer, leer y leer", dijo.
Luego de seis años limpiando alrededor de 20 baños por noche, se le abrió una nueva puerta con Adopt-A-Family.
Ferrarotti cuenta que ha aprendido mucho sobre lo que es trabajar con personas que están pasando por necesidades.
A veces, dijo, es difícil dejar a un lado sus sentimientos y mantenerse fuerte para darles ánimo.
No obstante ve el lado positivo y los ayuda a terminar el día porque sabe que si él pudo salir adelante, "cualquiera puede".
Para más información sobre Adopt-A-Family, llame al (561) 253-1361 o visite Adoptafamilypbc.org.
























