Brindando ayuda a los necesitados
Hidalgo trabaja en la Misión desde hace 13 años.


La Palma

Friday, December 01, 2006


VADA MOSSSAVAT/La Palma
(agrande)
Anthuanette Hidalgo afirma que en su trabajo puede servir a los humildes, para que encuentren a Dios.
 

Aprendió el valor de las cosas ya desde niña en su Perú natal, cuando veía a niños pobres agarrar comida de la basura, y a las niñas prostituirse para comer.

"Yo sanaba mi dolor dando amor", dijo Anthuanette Hidalgo, nacida en Lima hace 31 años.

Ahora que vive en la Florida, continúa haciéndolo mediante su trabajo en la Misión Hispana del Centro Pastoral San Juan Diego en Fort Pierce.

"Es una Misión Católica Hispana que pertenece a la Diócesis de Palm Beach para trabajadores migrantes del campo y otros inmigrantes", dijo Hidalgo, que vive en Vero Beach, "soltera, sin hijos y sin compromiso," y quien trabaja en la Misión desde hace 13 años, prestando ayuda a los necesitados.

Hija de María Missimer, que vive en la Florida, y de Luis Hidalgo, que reside en Perú, Hidalgo es la mayor de tres hermanas. Su mamá era asistente social en su país, trabajando con niños con síndrome de Down, y su papá era contador.

Hidalgo se educó en escuelas privadas de monjas católicas. Cuando cumplió 8 años, nació su hermana menor, Natalie, con una afección congénita del corazón.

"Entonces mis papás se separaron, ya que había violencia doméstica y problemas de alcohol, y mi mamá decidió salvar la vida de mi hermana, a quien (los médicos) habían dado sólo seis meses de vida".

Su madre comenzó a hacer una campaña a nivel nacional en Perú para salvar a la bebé, y recaudó fondos para una operación quirúrgica en Houston, Texas.

"Mi madre siempre nos inculcó el amor hacia la gente humilde", recuerda Hidalgo. "Nunca rompíamos los juguetes, y cuidábamos la ropa, porque sabíamos que irían a otros niños más pobres que nosotros.

"La enfermedad de nuestra hermana pequeña fue una tabla de salvación para toda la familia, ya que de lo contrario, mi mamá no hubiera dejado a mi papá. Mi madre nos dejó al cuidado de familiares en Perú y tuvo que volver a los Estados Unidos porque Natalie requería cuidados médicos acá, y comenzó a trabajar y ahorrar para traernos acá a mi otra hermana, Leslie, y a mí".

Entretanto, Hidalgo, a la vez que acudía a la escuela en Perú, se unió a las Hijas de María Auxiliadora para hacer trabajos de voluntariado en barrios pobres. Visitaba hospitales, a niños con quemaduras graves, tuberculosis o cáncer.

"A los 17 años, mi papá me dijo que había conseguido la visa para mi hermana Leslie y para mí. Llegamos a Texas, donde estaba mi mamá. Me esforcé en aprender inglés, y en un mes ya estaba traduciendo e interpretando. Pero siempre fuimos muchachas de fe, y recuerdo que un día le pregunté al Señor dónde podría servirle mejor".

Un año más tarde, estaban en la Florida, porque un familiar de su padre vivía en Port St. Lucie.

"Mi tía iba a misa en español en Fort Pierce a tres cuadras del Centro Pastoral donde trabajo ahora. Entonces conocí al Padre Gerardo D. Redden, quien ha sido desde entonces mi mentor. Me ha orientado y me ha guiado a ver la realidad con la que convivimos, y a ver la manera de ayudar a los demás".

Dice que aprendió mucho del Padre Redden, sobre todo cómo enseñar a las personas a ayudarse a sí mismas, a que busquen su propio porvenir, a que adquieran responsabilidades cívicas y a que conozcan tanto sus raíces como las reglas de este país.

"Principalmente soy asistente pastoral, directora de educación religiosa, y directora de un grupo pastoral juvenil. Tengo un horario, pero en realidad trabajo todo el día".

Hidalgo estudió ciencias políticas y derechos de la mujer. Tiene una maestría en teología práctica, con especialización en vida pastoral y administración.

"Fui nombrada por la Diócesis de Palm Beach como representante de la Diócesis en la Conferencia Católica de Obispos de la Florida en asuntos de justicia y paz por medio del Comité de la Justicia de los Trabajadores del Campo".

También está envuelta en la justicia social, mediante el Departamento de Desarrollo Social y Paz Mundial, entre otras labores.

"Lo que más me gusta es que tengo la posición privilegiada de poder servir a los humildes, para que encuentren que Dios, que está con ellos aunque no tengan documentos, y que sepan que tienen un futuro claro aunque estén lejos de sus familias. Es muy importante para mí que vengan conmigo y se sientan aceptados y queridos, y que sepan que hay un Dios que los quiere", aseguró Hidalgo.

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