Por MIKE WILLIAMS
La Palma-Cox News Service
Miércoles, 31 de diciembre del 2008
LA HABANA — Como muchos cubanos, Yamilka Vibora, de 31 años, siempre ha creído que las relaciones raciales en los Estados Unidos eran pésimas, un tema constante de la máquina propagandística cubana.
La victoria de Barack Obama en la elección presidencial de los Estados Unidos ha dejado a la ama de llaves de hotel —quien, como el próximo presidente estadounidense, es de descendencia africana— confundida, pero esperanzada.
"Yo pensaba que su país era racista y que a los negros nunca se les daba un trato igual", le dijo a un visitante norteamericano. "Me sorprendió que ganara, pero espero que esté más abierto al cambio que Bush".
A lo largo de Cuba, la victoria de Obama ha desatado una ola de optimismo porque el recién electo demócrata pueda traer cambios a las por mucho tiempo enconadas relaciones entre la Cuba comunista y su vecino.
"Creo que podría conllevar al fin del embargo de los Estados Unidos", dijo Fernando Portal, un pescador. "Obama parece estar dispuesto a hacer algunas concesiones, y con esas en la mesa, el liderazgo cubano estará obligado a hacer concesiones también".
No obstante, el que Obama vaya tan lejos como desmantelar completamente el embargo económico de cuatro décadas hacia Cuba está por verse. Ha prometido que removerá rápidamente las restricciones a cubanoamericanos a viajar a la isla, como también a los límites de cuanto dinero pueden enviarle a sus familiares cubanos en forma de remesas.
Las remesas son vitales para un gran número de cubanos, la mayoría quienes sobreviven con salarios de un promedio equivalente a 20 dólares al mes. Algunos estimados indican que cubanoamericanos envían aproximadamente 1.000 millones de dólares al año a sus familias en la isla de 11 millones de personas.
Durante su campaña, Obama indicó que está dispuesto a tener un diálogo abierto con el gobierno cubano y hasta podría reunirse con el líder cubano Raúl Castro.
En un reciente viaje a Latinoamérica, Castro sorprendió a muchos con la oferta de liberar a algunos disidentes cubanos encarcelados si los Estados Unidos liberan a cinco cubanos que están sirviendo largas condenas en prisiones estadounidenses por conspiración para cometer espionaje.
"Vamos a hacer un gesto por un gesto", dijo, una propuesta descartada de una vez por la administración Bush.
En una entrevista reciente con el actor estadounidense Sean Penn, Castro también dijo que le gustaría conocer a Obama en "campo neutral", sugiriendo que la base naval en Guantánamo en la isla sería un sitio apropiado.
No obstante, el liderazgo cubano insiste que tal reunión debería ser en un lugar sin precondiciones. Obama ha dicho que no consideraría levantar el embargo norteamericano hasta que Cuba liberase a prisioneros políticos y se mueva hacia la democracia.
Por lo menos, el intercambio de prisioneros propuesto por Raúl Castro aparenta mostrar que el gobierno cubano espera llegar a un tipo de acuerdo con la nueva administración.
El pueblo cubano permanece esperanzado. Bajo la administración de Bush, el embargo fue apretado, recortando las remesas y las visitas de las familias cubanoamericanas de una anual a una cada tres años.
"Obama ha dicho que dejará que cubanoamericanos visiten cuando les plazca y que envíen más dinero a sus familias aquí", dijo Alejandro Gómez, de 26 años, novio de Vibora. "Eso es muy importante. Cuba es un país pobre y este dinero ayuda a muchas de nuestras familias".
Con una crisis económica severa y guerras en Afganistán e Irak ya colmando su agenda, Obama, sin embargo, puede que tenga poco tiempo para ahondar en las relaciones con Cuba.
También continuará sintiendo la presión del poderoso cabildo cubanoamericano, que ha empujado para fortalecer el embargo y se opone a cualquier concesión mientras que los hermanos Castro permanezcan en el poder.
























