Sólo el que te ama te ayuda a crecer


Friday, July 15, 2005


TERESA GAWRYCH/HO
(agrande)

 

Los amigos son aquellas personas que, sin compartir lazos de sangre, tienen nuestra confianza, nuestro cariño y respeto, con las que reímos y lloramos, con las que contamos no importa cuál sea la circunstancia.

Muchos no lo saben, pero existe una fecha especial del año en la que se recuerda y se festeja a estas personas, y es El Día Internacional del Amigo.

Se celebra cada 20 de julio desde hace 36 años, pero la verdad es que pasa inadvertido para la gran mayoría.

Es una pena que sea así, sobre todo porque además del significado que guarda este día, debe saberse que, a diferencia de otras celebraciones cuyo origen es ajeno, el Día del Amigo es una creación 100 por ciento hispana.

Efectivamente, la idea de esta festividad surgió en Latinoamérica, en Argentina, y la persona que la hizo realidad fue un multifacético personaje de nombre Enrique Febbraro.

Eminente profesor de psicología, filosofía y ética, además de médico odontólogo y músico, nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz, Febbraro tenía la gran ilusión de celebrar a sus amigos y a los amigos de todos, ya que para él, la verdadera amistad era un tesoro de valor incalculable.

De pequeño, fue testigo de lo que constituye un buen amigo. Su padre tenía como buenos amigos a Homero Manzi, poeta y letrista de tangos, y Enrique Santos Discépolo, también poeta y compositor, además de autor teatral. En innumerables ocasiones, Febbraro presenció sus reuniones, convirtiéndose ése, en el lugar donde conocería el concepto de la amistad.

Ya de adulto, Febbraro contó con sus propios amigos, a los cuales estimaba como hermanos.

Hace más o menos 60 años, cuando Febbraro trabajaba como locutor de radio en Argentina, y tenía la oportunidad de que cientos de personas le escucharan y le escribieran cientos de cartas felicitándole y agradeciéndole su labor, hizo que él llegara a considerarlos también como sus amigos.

La combinación de estas experiencias fueron la motivación para que él decidiera luchar por la institución del Día del Amigo en agradecimiento a todas las personas que le habían demostrado cariño y amistad.

El único problema que quedaba por resolver entonces, era ¿qué día del año debía ser?

En 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y en honor a la paz y a la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pensó que podía ser la fecha ideal, pero luego descartó la idea debido a que ambos acontecimientos estaban ligados de alguna manera a la guerra.

El 20 de julio de 1969, mientras se unía a las millones de personas alrededor del mundo que habían quedado paralizadas frente al televisor al ver la transmisión del primer viaje del ser humano a la luna, y al escuchar que "el evento era un símbolo de amistad hacia la humanidad y el universo", no vaciló.

Antes de que el transbordador espacial Apollo 11 regresara a la Tierra, Febbraro envió, desde su oficina en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, miles de cartas a personas en más de 100 países para proponerles la creación "no del día de la amistad, sino del amigo, porque un amigo es alguien de carne y hueso".

Alrededor de 700 personas le contestaron, instaurando así, la fecha.

También, visitó organismos gubernamentales, religiosos y personas notables hasta difundir la idea de esta celebración, siempre bajo el lema "Un pueblo de amigos es una nación imbatible".

Su incansable esfuerzo logró su cometido cuando el gobierno de Buenos Aires adoptó la fecha y autorizó su celebración bajo un decreto legal. Poco a poco, se fue extendiendo a otras provincias del país, hasta extenderse por toda la Argentina y otros países latinoamericanos.

Desde entonces, particularmente en Argentina, las personas aprovechan este día para llamar a sus amigos, aún cuando hayan perdido contacto desde hace tiempo, y les agradecen su amistad. Hoy en día, se acostumbra enviar postales electrónicas, algunos lo hacen por correo, o realizan alguna actividad con sus amigos, ya sea ir al cine, ir a comer, o simplemente reunirse en casa y pasar un buen rato.

Los invito a que, sin importar nuestra nacionalidad nos unamos a la celebración del Día del Amigo, y celebremos la compañía, sinceridad, fraternidad, desinterés, felicidad, respeto, ternura y demás, que nos brindan nuestros amigos.

Finalmente, los dejo con las palabras de Febbraro, quien al ser cuestionado alguna vez sobre cómo se puede reconocer al verdadero amigo, contestó: "Es fácil, porque no se lo ve, se lo siente", y en otra ocasión: "Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Sólo el que te ama te ayuda a crecer".

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