Friday, May 09, 2008
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Los hermanos Wachowski han caído en una matrix de su propio tiempo, una que les ha aislado completamente del mundo real.
En su adaptación de la serie animada de televisión japonesa de los años 60, los directores y escritores Larry y Andy Wachowski han creado una extravaganza ruidosa, demasiado larga y entumecedora mental que está dirigida a nadie más que ellos y su sensibilidad retorcida.
Su productor por mucho tiempo Joel Silver insiste en las notas de la producción que Speed Racer es para todos. ¿En serio? Con dos horas y 15 minutos, es demasiado larga para niños pequeños, los únicos para los que esta explosión dentro de una fábrica de crayons sería vagamente entretenida.
Los adultos que buscan revivir la nostalgia de su niñez estarán decepcionados, porque Speed Racer, la película tiene muy poco que ver con la Speed Racer, el dibujo animado de televisión.
Hasta los fanáticos de las carreras tendrán dificultad siguiendo las carreras porque está editada de una manera en la que es imposible saber quién está de líder, quien está acercándose y dónde está la línea de llegada (sin mencionar que los hermanos Wachowski han destruido las leyes de la gravedad y la física, negando de por sí la lógica innata del deporte).
También es un desperdicio del talento de gente que en verdad puede actuar y es capaz de mucho más que ser piezas dentro de un caos azucarado.
Emile Hirsch protagoniza como Speed Racer, a quien le encantan las carreras de autos y todavía extraña a su hermano, quien murió sospechosamente en competencia. Eso es todo lo que sabemos de él.
Christina Ricci aparece en el rol inerte e ingrato de la novia de Speed, Trixie, teniendo a Susan Sarandon y a John Goodman como Mom y Pops Racer. La historia tiene algo que ver con un magnate corporativo corrupto (Roger Allam) quien arregla carreras y quiere reclutar a Speed Racer al lado oscuro del deporte. A los chicos les gustará eso.
PG por secuencias de acción, violencia, lenguaje fuerte y gente fumando.

