Papa trae un lema: 'Cristo Nuestra Esperanza'


Friday, April 18, 2008

El Papa Benedicto XVI ha llegado a los Estados Unidos. Ha celebrado una misa multitudinaria en Nationals Stadium en Washington. Hoy viernes llega a Nueva York, donde se dirigirá a las Naciones Unidas. El domingo, termina su visita pastoral a estas tierras, con otra Misa en un sitio más asociado con la religión del béisbol, Yankee Stadium.

Ya que escribo este artículo antes de partir para Washington, para poder participar en la misa ahí, no me es posible comentar sobre lo que el Papa está diciendo. En mi artículo la semana que viene, haré un repaso, desde mi propia experiencia, de todo el viaje del Papa.

Dado que hoy mismo será la visita del Papa a las Naciones Unidas, me parece oportuno considerar las tres veces anteriores que un Obispo de Roma ha visitado esta cumbre del diálogo internacional para poner en perspectiva esta nueva visita.

La primera visita fue la del Papa Pablo VI, quien fue el primer Papa que vino a las Américas, precisamente con el propósito de dirigirse a las Naciones Unidas, el 4 de octubre de 1965. Luego, el Papa Juan Pablo II dos veces estuvo en la sede de este organismo, primero a fines del primer año de su pontificado, el 2 de octubre de 1979, y luego el 5 de octubre de 1995. Aunque la situación mundial cambió mucho en los 30 años que separaron el primer y el último de estos tres discursos papales, veremos que el mensaje central fue el mismo.

Pablo VI, en el contexto del apogeo de la Guerra Fría, alabó a las Naciones Unidas como un organismo dedicado a promover la colaboración y la solidaridad entre los pueblos. Dirigió a los embajadores reunidos palabras aún válidas: "Ustedes han consagrado el gran principio de que las relaciones entre los pueblos deben regularse por el derecho, la justicia, la razón, los tratados, y no por la fuerza, la arrogancia, la violencia, la guerra y ni siquiera, por el miedo o el engaño".

En una época en que la confrontación entre EE.UU. y la Unión Soviética atemorizaba a los pueblos, pronunció unas palabras que fueron repetidas por Juan Pablo II 14 años más tarde y que me sorprendería no oír repetidas por Benedicto XVI: "¡Nunca jamás guerra! ¡Nunca jamás guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad".

Este mensaje de paz lo llevó también a Nueva York el Papa Juan Pablo II. En su primera visita, trató específicamente la carrera de armamentos, la búsqueda de la paz en Medio Oriente, las continuas ofensas contra la libertad humana. Un punto clave de este discurso fue la necesidad de valorar la dimensión espiritual del hombre.

Según Juan Pablo II, si no se le da valor a lo que une a todos los hombres, el ser creados a imagen y semejanza de Dios, es imposible que la competencia por los bienes materiales no los divida. El Papa polaco se refirió a las grandes amenazas contra la paz, que calificó de amenazas materiales y espirituales. Hace 29 años era importante llamar la atención especialmente a los derechos de los niños, con demasiada frecuencia víctimas de la injusticia y la violencia, aun antes de nacer, y el Papa lo hizo.

La última vez que un Papa estuvo en las Naciones Unidas fue en 1995, tras la caída de la Unión Soviética, durante la época de la guerra en Bosnia-Herzegovina. En esa ocasión Juan Pablo II llamó al mundo a buscar una manera de vivir la libertad que respete siempre las diferencias entre los pueblos y reconociera el valor imprescindible de la verdad moral, sin la cual no puede haber verdadera libertad. Invitó a todos a buscar cómo fomentar una "civilización del amor". Terminó su discurso describiendo su papel en esa cumbre internacional: "Estoy aquí ante ustedes como un testigo: testigo de la dignidad del hombre, testigo de esperanza, testigo de la convicción de que el destino de cada nación está en las manos de la Providencia misericordiosa".

El lema de la visita del Santo Padre Benedicto XVI a EE.UU. y a las Naciones Unidas es "Cristo Nuestra Esperanza". Por lo tanto, aunque sea con sus propias palabras y confrontando los problemas de nuestra época, sin duda irá él a ese foro, como hicieron antes de él Pablo VI y Juan Pablo II, como "testigo de esperanza".

El Rev. Padre Alfredo I. Hernández es párroco de la Iglesia Católica Santa Juliana. Su correo electrónico es fralfredo@stjulianacatholicchurch.com.

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