Omegas poseen secreto saludable


La Palma

Friday, June 20, 2008

Estudios han comprobado que la dieta de los esquimales y los japoneses, en la que abundan distintas variedades de pescado azul, les ha hecho menos proclives a las dolencias cardiovasculares.

¿La clave? Las sustancias omega-3 y omega-6 que se encuentran en los ácidos grasos de sus alimentos.

Los ácidos grasos omega-3 (ácido linolénico) son un tipo de grasa poliinsaturada esencial. Al igual que los ácidos grasos omega-6, son insaturados porque poseen en su molécula enlaces dobles entre sus átomos de carbono y son esenciales porque no pueden ser producidos por el organismo, por lo que deben ser obtenidos a través de los alimentos.

Los ácidos grasos están directamente implicados en el mantenimiento de la fluidez de las membranas celulares y en otras funciones importantes de nuestro organismo.

Pero además de tener propiedades cardiovasculares, los omega-3 se transforman, por medio de una serie de reacciones químicas de nuestro organismo, en unas sustancias muy necesarias para regular los sistemas reproductivo, inmunológico y digestivo, además de poseer propiedades antiinflamatorias llamadas prostaglandinas.

Por otro lado el omega-3 contiene un eficaz antidepresivo natural sin efectos secundarios —el ácido eicosapentaenoico.

Hasta hace unos años se consideraba que los ácidos grasos esenciales eran de por sí dañinos para nuestra salud.

Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado, que no sólo los ácidos grasos resultan beneficiosos para la salud en general, sino también que están directamente implicados en el mantenimiento de la fluidez de las membranas celulares y en otras funciones importantes de nuestro organismo.

Las investigaciones permitieron dilucidar que pueblos muy acostumbrados al consumo de pescado azul y mariscos, como los esquimales y los japoneses, padecen menos afecciones cardiovasculares que otras regiones donde esta variedad alimenticia apenas tiene cabida en sus dietas.

Entre los alimentos con altas cantidades de omega-3 se encuentran la caballa, sardina, el atún, salmón y la trucha, los mejillones, las ostras y los berberechos.

Los ácidos grasos, que no son producidos por el organismo, contienen unas sustancias esenciales como son el omega-3 y el omega-6, cuya abundancia puede incluso contribuir a combatir la depresión y la baja de defensas.

Estas sustancias se encuentran también —aunque en menor cantidad— en semillas y aceites vegetales, como el lino, la soja y las nueces.

Por otro lado, un estudio científico de expertos estadounidenses y suecos, publicado en julio del 2007 en la revista científica británica Nature Medicine, indicó que el omega-3 ayuda a prevenir varias enfermedades oculares, entre ellas la retinopatía del prematuro, que afecta a los bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación y la retinopatía diabética.

También, una dieta muy rica en ácidos grasos esenciales hace que el tiempo necesario para coagular la sangre se dilate, mientras que si la dieta es muy pobre hace que aumente.

En este punto, se establece un difícil equilibrio, ya que por un lado conviene obviamente poder prevenir cualquier hemorragia, pero por otro lado se corre el peligro de que se puedan producir coágulos casi espontáneamente con el riesgo así de una trombosis.

Entre las principales funciones del ácido linolénico, se encuentran las siguientes:

  • Formación de las membranas celulares.

  • La formación de las hormonas.

  • El correcto funcionamiento del sistema inmunológico.

  • La correcta formación de la retina.

  • El funcionamiento de neuronas y transmisiones químicas.

EFE contribuyó a este reportaje.

¡Quiero Omega!

Nada evoca más el sabor del Mediterráneo como un plato de sardinas frescas hechas a la plancha o a la parrilla; un plato muy sencillo que encanta como entrada y que generalmente no alcanza.

Aquí, puede agregar otros vegetales para acompañar —vea opcionales— como morrones, alcachofas y berenjenas.

Sirve 2 personas

Ingredientes:

8 sardinas grandes

6 papas grandes

3 tomates en rodajas

o pequeños (el corte es opcional)

Aceite de oliva

Sal marina

Pimienta fresca

1 diente de ajo y un puñado de perejil picado

Morrones frescos o en lata (opcional)

Berenjenas (opcional)

Alcachofas (opcional)

Pan casero de campo tostado (opcional)

Cocine las papas en horno bien caliente (425ºF), envueltas en papel de aluminio, durante unos 40 minutos.

Mientras tanto, limpie y vacíe las sardinas sin quitarles la cabeza y cúbralas de aceite de cada lado.

Comprobar que las papas estén cocidas.

Si se pueden atravesarse fácilmente con un cuchillo, apagar el horno y manténgalas calientes.

Ase las sardinas, sobre una plancha o parrilla bien caliente —y con aceite— 5 minutos de cada lado.

Si usara los vegetales opcionales córtelos con los tomates.

Agregue las berenjenas, alcachofas y morrones en trozos.

Caliente el aceite en una sartén mediana y coloque el diente de ajo al que se le machacó con un golpe de cuchillo.

Sofría los vegetales duros, cocine hasta que se ablanden y larguen sus azúcares naturales, aromas y comiéncen a tomar color.

Sazone con sal, pimienta y hierbas a gusto —perejil picado fresco. Sirva enseguida con las papas y los tomates frescos acompañado con bastantes cuartos de limón. ¡No se olvide del pan casero tostado, el aceite de oliva, y un Rioja!

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