Friday, January 14, 2005
Es pequeña y simple, y aún así, su delicioso sabor ha logrado convertirla en un importante símbolo de la riqueza gastronómica de Sudamérica: la arepa.
La redonda masa de maíz se conoce como "el pan de los Andes", indispensable para las mesas de ricos y pobres, en hogares y restaurantes, en apartados pueblos o grandes ciudades, de sus dos madres biológicas: Colombia y Venezuela.
Su nombre es inconfundible, y en éste, se encuentra parte de la historia de su tierra y de su gente. Según eruditos de la lingüística, la palabra arepa se deriva del vocablo indígena erepa, palabra utilizada por los Cumanagotos. Este pueblo nativo de la provincia venezolana de Cumaná denominaba de esta manera al maíz, ingrediente principal de este alimento.
Una segunda teoría afirma que el término proviene de la palabra aripo o budare, una especie de plancha de barro que los indígenas utilizaban para la cocción de la masa de maíz.
Sea cual sea el origen de su nombre, lo cierto es que la arepa nació posiblemente hace más de 2.000 años, con el descubrimiento de pueblos indígenas del maíz como sustento ideal.
Comenzó cuando los aborígenes crearon una pequeña masa preparada con maíz cocido y molido, la cual amasaban entre dos piedras lisas y llanas, y posteriormente, elaboraban pequeñas bolas que asaban en el aripo de barro.
Desde entonces, la arepa es alimento básico, tanto del colombiano como del venezolano.
Hoy en día, el aripo de barro ha sido reemplazado casi en su totalidad por planchas y parrillas de hierro, utensilios que permiten su fácil preparación en hogares y "areperas".
La arepa es protagonista de todas las comidas del día: se encuentra en los desayunos, pero también es acompañante imprescindible de almuerzos y cenas, así como de los platillos nacionales de ambos países.
Lo sorprendente es su simplicidad. Harina de maíz, agua, un poco de aceite y una cucharadita de sal son los únicos ingredientes necesarios.
En Colombia, la arepa suele comerse rellena de queso. La arepa colombiana la conforman dos tortillas suaves y esponjaditas, con el color amarillo vibrante del maíz, con un delicioso relleno de queso derretido.
Sin embargo, existen numerosas variedades de arepas en el país cafetero. En Santander, por ejemplo, la "arepa chicharrona" es la preferida. Esta se distingue porque al moler el maíz, se mezcla con chicharrón, y luego las bolas de masa se presionan con hojas de plátano. Otro secreto de esta peculiar receta es que el agua utilizada debe estar mezclada con ceniza de leña.
Otras versiones populares incluyen la "arepa e'huevo" de los "curramberos" de Barranquilla. Mientras que en Antioquía, las arepas predilectas son las famosas "migas", las cuales son arepas sobrantes que se pasan por agua nuevamente, se parten en pedazos y se tuestan con aceite y mantequilla.
Al igual que en Colombia, las arepas venezolanas demuestran características distintas en diferentes regiones.
De esta manera, los venezolanos dan rienda suelta a la imaginación y preparan una extensa variedad de arepas. La esencia es la misma: dos pequeñas "tortillas" de maíz, a las cuales se rellena con queso, carne, pollo, jamón, huevo, chorizo, chicharrón, en fin, lo que uno desee.
Están las "telitas" de la región andina, las cuales se llaman así debido a que son unas arepas extremadamente delgadas. En el Centro y Oriente, se encuentran bien gorditas y tostaditas. Mientras que en Occidente, son más bien "peladas" porque se preparan con cenizas.
Por supuesto, existen también las arepas dulces, cuyo ingrediente secreto es el anís. Estas suelen ser acompañadas por una taza de chocolate caliente.
Tan adorada es la arepa tanto en Venezuela como en Colombia, que es común ver llegar a ciudadanos a aeropuertos extranjeros con una arepa entre su equipaje, o por lo menos, una bolsa de harina de maíz para poder prepararlas.
Quizá este cariño sea la razón por la cual se dice que "todo hijo trae una arepa debajo del brazo" y que también, en lo que respecta al amor, "cada tiesto (vasija de barro) tiene su arepa".
En fin, existen miles de maneras para preparar y disfrutar la arepa, un alimento que encanta a personas de toda raza, edad y rango social, convirtiéndola en la reina de las cocinas colombiana y venezolana, conocida también como "el pan del pueblo", ícono de su tradición y herencia indígena.