Friday, April 13, 2007
Como todos los años, hermosos vestidos, elegantes limusinas y miles de ilusiones formarán parte de la tradicional gala estudiantil de secundaria mejor conocida como prom.
Pero además de estos elementos, existen otros tal vez menos conocidos pero que también añaden un toque especial a este tradicional evento de fin de curso, como lo es el elegante y delicado corsage.
El corsage es una especie de prendido floral, bien de una sola flor o de varias, que se lleva sujetado al vestido de una chica o alrededor de su muñeca y se suele obsequiar en la noche de la fiesta.
El pequeño arreglo floral suele consistir en un par de flores sin tallo o con el tallo corto, un par de hojas o alguna hierba vistosa y delicada, atadas con una cinta decorativa o listón.
Por cierto, entre las flores más populares para la creación de estos ramilletes se encuentran las rosas, las orquídeas, las azucenas, y los claveles en sus versiones más pequeñas, así como otras flores de menor tamaño.
Este tipo de detalle floral se suele conseguir prácticamente en cualquier floristería, aunque con un poco de creatividad, fácilmente se pueden crear en casa.
Tradicionalmente, este tipo de prendidos se ha utilizado desde siglos atrás como accesorio femenino de distinción.
En una boda, por ejemplo, son las madres y abuelas de los novios las que suelen llevar este pequeño detalle a la altura del pecho en su traje, sujetado con un broche o alfiler.
Los corsages también pueden utilizarse en otro tipo de eventos especiales, como puede ser al momento de actuar como invitada de honor de una celebración en particular, o para celebrar su despedida de soltera, en su graduación, en el Día de la Madre o en el caso de una niña, de su primera comunión.
Lo cierto es que este tipo de accesorios florales siempre se han usado para en cierta forma homenajear a una mujer, cualquiera que sea su edad, en un día u ocasión especial.
Posiblemente, fue de ahí que surgió la idea de que las jóvenes utilizaran este delicado complemento natural en la gala estudiantil de fin de curso.
Y es que en la noche de la gala, uno de los rituales que componen a la experiencia tan especial que es esta celebración, es el del obsequio del corsage.
Generalmente, lo que suele ocurrir es que a la hora de pasar por la casa de su pareja para recogerla, el muchacho lleve, dentro de una pequeña caja, el prendido floral, el cual, de acuerdo a la tradición, él mismo debió haber comprado y escogido para que no sólo le agrade a su compañera sino que también resalte o combine con el color de su vestido.
Tan pronto ve el joven a la chica, saca el corsage de la cajita y se lo ofrece. Como en los últimos años las adolescentes prefieren el corsage estilo brazalete, se acostumbra que el muchacho le coloque el prendido delicadamente en la muñeca, ajustándole el listón del mismo, sin duda, un gesto galante de su parte.
En ese momento, el corsage se convierte en un símbolo de la unión entre ellos durante el transcurso de la gala, sean novios o simplemente amigos.
Indudablemente, es un pequeño detalle, pero en cierta forma, esa pequeña flor también quiere decir "somos pareja y venimos a celebrar nuestra fiesta de graduación juntos", además de expresar el afecto que pueda existir entre ellos.
En cuanto a la mejor manera de llevarlo, las reglas protocolarias indican que este tipo de prendido se debe llevar siempre en el lado izquierdo del traje, justo debajo del hombro si es un vestido con cuello aunque sin que roce la barbilla, o en la cintura si se lleva un vestido estilo strapless o sin tirantes. Para lograrlo, se debe sujetar con un alfiler de manera que el tallo de la flor mire hacia abajo, tal y como se encontraría a una flor en su estado natural.
La misma regla aplica al popular corsage estilo pulsera. Este se debe colocar en la mano izquierda, asegurándose de que las flores luzcan en la parte superior de la muñeca.
Para los chicos, este regalo puede costar hasta 50 dólares, precio que no dudan en pagar aun cuando sólo dure un par de horas, pues para ellos, nada se compara con la sonrisa de su chica al recibirlo y la diversión de esa noche. Y es que aunque sea pequeño y efímero, la hermosura del corsage es un detalle más que hace de la gala de fin de curso un evento más que especial.