Una yerba famosa y mística a la vez
Genuina expresión de hospitalidad


LA PALMA

Friday, May 05, 2006

Pocas son las plantas que se han merecido una canción, pero la yerba mate es una de las privilegiadas.

El compositor argentino José María Calderón escribió la "Canción de la Yerba Mate", dónde describe a la planta como "Savia madre que brotas entre el ensueño . . . oro verde inflamado, sin noche ni dueño, yerba que estás temblando de eternidad", a lo que muchos se preguntarán, ¿por qué razón a alguien se le ocurriría escribir con tanta admiración, e incluso, cariño, sobre un arbusto?

De acuerdo a la Enciclopedia Británica, la yerba mate es un árbol de hasta 15 metros de alto, con hojas de color verde oscuro y flores blancas, nativo de las cuencas del Paraná, Uruguay y Paraguay, y también se cultiva en regiones cercanas como Argentina y Brasil

El secreto del aprecio que muchos le tienen a esta planta se encuentra, en parte, en su origen, donde se mezclan historia, tradición y leyenda de los pueblos que habitaban estas tierras desde antaño.

De acuerdo a una antigua leyenda, fueron los ancestros de la tribu guaraní que en un tiempo muy remoto, precisamente cuando su civilización se estableció en los bosques de Paraguay, descubrieron las propiedades de esta planta.

El alimento lo obtenían de la siembra del maíz y yuca, un método que sólo resultaba productivo durante cuatro o cinco años, ya que después de este periodo, el terreno utilizado quedaba prácticamente inutilizable y la tribu se veía forzada a emigrar.

Un viejo indígena miembro de esta tribu, sin ánimo ni fuerzas para continuar, decidió un día que prefería quedarse y no seguir a los demás.

El anciano tenía una hermosa nieta de nombre Yarii, quien no sabía si continuar con los otros o quedarse al lado de su abuelo para acompañarlo y ayudarlo hasta el final.

El corazón de Yarii era muy bondadoso y finalmente, Yarii prefirió quedarse, a pesar de que esto podía significar su propia soledad y muerte.

Un buen día, llegó hasta su humilde morada un extraño personaje, un extranjero a quien tanto el anciano como la joven ofrecieron tambú, uno de los platos guaraníes más preciados, y sus mejores muestras de hospitalidad y afecto.

El visitante resultó ser Tupá, dios guaraní del Bien, quien, a manera de agradecimiento, decidió recompensar su generosidad haciendo brotar de la tierra una pequeña planta.

Tupá les enseñó cómo sembrarla y además, premiando a la joven por la lealtad y amor que había demostrado hacia su abuelo, la nombró Caá-Yarii, diosa protectora de la planta.

El dios también nombró al anciano Caá-Yará, vigilante de la diosa y de la planta, luego de que a ambos les enseñara cómo preparar con ella una deliciosa infusión para poder ofrecer a todo visitante que pasara por su hogar.

Desde entonces, dice la leyenda, bajo la protección de Caá-Yarii y Caá-Yará, crece lozana la yerba mate, hierba que desde entonces se convirtió en una genuina expresión de hospitalidad.

Ficción o realidad, lo cierto es que el pueblo guaraní fue el responsable de recoger las hojas de lo que llamaban cáa de la selva, masticándola en un principio y luego preparándola a manera de infusión.

Al parecer, ellos llamaban a la hierba caá-mati, una palabra compuesta por dos de origen indígena, pues caá significa "yerba" en guaraní, mientras que de la palabra mati se deriva "mate", la cual proviene del quechua y quiere decir "pequeña calabaza para beber".

De ahí que el nombre de dicha planta se conociera eventualmente como "yerba mate".

Poco a poco, otros pueblos vecinos comenzaron a utilizarla y a prepararla en infusiones, cosa que le hizo ganar gran popularidad.

Sin embargo, hacia fines del siglo XVI, algunos de los colonizadores españoles que se encontraban ya en la región, comenzaron a sospechar de esta planta, tachándola de "un peligroso vicio" y una "superstición diabólica", por lo que prohibieron su uso.

En el siglo XVIII, su consumo fue autorizado por los jesuitas, quienes perfeccionaron su cultivo hasta tal punto, que la yerba mate se convirtió en un importante producto colonial que incluso llegó a competir en Europa con el té de los ingleses.

Hoy en día, la yerba mate se consume, principalmente, al elaborar el mate, como infusión similar al té, una costumbre fuertemente arraigada en su gente, que es todo un ritual.

El hecho de que la yerba mate sea la razón de ser del mate, además de toda la historia que se encuentra detrás del origen de esta planta, ha hecho que esta hierba se gane el respeto y el afecto de muchos admiradores.

Actualmente, la yerba mate, forma parte de la identidad nacional del Cono Sur, sobre todo de Argentina y Uruguay, aunque para comprender la magnitud de la importancia de este arbusto y la razón por la cual ha sido acreedora no a una canción, sino a varias, es necesario también, hablar del mate en sí, una de las máximas expresiones sudamericanas de hospitalidad y amistad.

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